lunes, enero 09, 2006

Sáhara Occidental ¿España, fuera?


INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS
El Sáhara frente a Zapatero
El Gobierno no ha visto cumplidas sus esperanzas de encontrar una solución negociada.
Ahora, el acercamiento a Marruecos se ve obstaculizado por las protestas saharauis

ANTONIO CAÑO
EL PAÍS - España - 09-01-2006

El día anterior, en una entrevista en su despacho en Rabat, el ministro del Interior de Marruecos, Mustafá Sahel, insistía en que la situación en El Aaiún era completamente normal, que los periodistas podían acceder libremente a ella, como a cualquier otra ciudad de Marruecos, y que no existían medidas especiales de seguridad, ni conocía, por tanto, el número de fuerzas del orden desplegadas allí, como el ministro José Antonio Alonso, dijo, desconocería el número de policías que hay en Soria.
La realidad desmintió al ministro sólo 24 horas más tarde. En el mismo aeropuerto de la capital saharaui, el autor de este reportaje fue retenido por la policía durante más de una hora, preguntado sobre el propósito de su viaje y sobre sus contactos en la ciudad, requerido a presentar autorizaciones y, por último, instigado a aceptar como condición para su entrada la realización de una visita de carácter exclusivamente turístico, con el compromiso de no cumplir labor profesional alguna.
Pero incluso un turista que recorriera El Aaiún en esas fechas de mediados de diciembre -en este caso, burdamente seguido desde el hotel y de forma permanente por un individuo al volante de un Renault blanco- podría haber percibido claros síntomas de excepcionalidad. Aunque la actividad diurna es aparentemente normal en las zonas más céntricas, en varios barrios de la ciudad, particularmente en el de Mahtala, escenario de las manifestaciones de mayo de 2005 que dieron comienzo a lo que el Frente Polisario llama la intifada saharaui, se amontonan los vehículos de policía. En algunos puntos se pueden contar más de 20 autobuses y varias decenas de policías que patrullan con cascos y material antidisturbios.
En los últimos siete meses, las manifestaciones, principalmente en El Aaiún, pero también en otras ciudades saharauis, se han sucedido de forma ininterrumpida, aunque muchas veces con pequeños números de participantes, en su mayoría jóvenes y mujeres. Se han sucedido también las detenciones y los actos de hostigamiento y represión por parte de las autoridades, denunciados por organizaciones internacionales de derechos humanos y recogidos en ocasiones por algunos medios de comunicación marroquíes. Más adelante detallaremos esa situación, pero lo más significativo de las protestas en las principales ciudades del Sáhara Occidental es que precisamente cuando parecía que el conflicto caminaba sin solución hacia el rincón de los problemas olvidados del mundo, un clima crónico de protesta social en El Aaiún le he dado una vitalidad nueva y desconocida.
Pese a todo, visto desde allí, en medio de las calles polvorientas de una lejana ciudad cargada de evocaciones de viejo colonialismo, uno tiene la tentación de preguntarse ¿qué puede importarle a la España actual, afectada de lleno por las incertidumbres de las grandes crisis internacionales, las algaradas callejeras de unos grupos de adolescentes que reclaman la independencia de su minúscula nación?
La respuesta es obvia si se reconoce, como hace un alto funcionario español, que "todo lo que sucede en Marruecos afecta a nuestras constantes vitales" -"lo que es bueno para Marruecos es bueno para España", sintetiza el embajador marroquí en Madrid, Omar Azziman-. El conflicto del Sáhara, que desde hace años representa un lastre para la economía de Marruecos -a falta de cifras oficiales, se calcula que el coste del control militar en el sur ronda el millón y medio de dólares diarios-, adquiere ahora una nueva y compleja dimensión. Las protestas han convertido el conflicto del Sáhara, por primera vez desde que España abandonara ese territorio y Marruecos se lo anexionase parcialmente, hace ahora 30 años, en una cuestión interna para Marruecos, no sólo en un problema más de su difícil relación con Argelia. Numerosas fuentes diplomáticas, políticas y académicas consultadas en Madrid, Rabat, Casablanca y El Aaiún coinciden en que las manifestaciones en las ciudades saharauis representan un cierto riesgo de contagio para el resto de la población marroquí en un momento de grave crisis económica y social, obligan al Gobierno a hacer creíbles sus ofertas de autonomía y, sobre todo, ponen en entredicho las reiteradas promesas de apertura y democratización del rey Mohamed VI.
Esa pequeña intifada saharaui -aunque cualquier comparación con las revueltas juveniles en los territorios palestinos resulta claramente exagerada- debilita, en definitiva, al régimen marroquí y se convierte también en un problema de la política exterior española y, en el momento actual, en un obstáculo en los planes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de crear una relación de verdadera amistad con Rabat.
Aunque los intereses de España en su relación con Marruecos son múltiples y afectan a áreas fundamentales de la seguridad y la economía españolas, la mayoría de los expertos en esa relación dudan de que la luna de miel entre el Gobierno socialista y Marruecos pueda consumarse sin avances razonables en la situación en el Sáhara, a cuya población se siente ligada histórica y afectivamente una parte importante de la opinión pública española. "Existe un sentimiento prosaharaui en el corazón de los españoles. Hay encuestas que muestran que el 70% de la población respalda las reivindicaciones saharauis", asegura José Taboada, presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. Según otra encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas del año 2002, el rey Mohamed VI era el personaje internacional menos querido por los españoles, por delante únicamente de Sadam Husein y Ariel Sharon.
Rodríguez Zapatero probablemente era consciente de ese sentimiento cuando en su primera visita a Marruecos, el 24 de abril de 2004, pocos días después de asumir la jefatura del Gobierno, se mostraba convencido de que "se pueden armonizar los derechos de las partes mediante el diálogo y llegar a un gran acuerdo" en el Sáhara. Zapatero prometió un trabajo intenso de la diplomacia española para alcanzar esa meta y vaticinó algunos logros en el plazo de seis meses.
No seis sino 20 meses después de esas palabras cuando resulta evidente que no se ha producido diálogo ni acuerdo y, aunque la diplomacia española dice haber trabajado tan intensamente como se le ordenó, el único éxito, no desdeñable pero menor, fue el nombramiento en julio de 2005 de Peter van Walsum como nuevo enviado personal del secretario general de la ONU, Kofi Annan, para el conflicto del Sáhara Occidental.
El Gobierno español, que había empujado más que nadie en Naciones Unidas para conseguir ese nombramiento, acogió también con más entusiasmo que nadie la llegada de Van Walsum. Aunque tampoco este diplomático holandés consiguió crear una dinámica de negociación entre las partes afectadas por el conflicto, atascado desde hace una década por el rechazo de Marruecos al plan propuesto por el político norteamericano James Baker. Son muchos los puntos de vista acerca de quiénes son más responsables del fracaso en la negociación sobre el Sáhara, pero el objetivo de este trabajo se reduce a los efectos que el conflicto del Sáhara tiene en las relaciones entre España y Marruecos, por lo que, aunque varias fuentes han recordado el desinterés de Argelia por buscar una solución a corto plazo, así como la dependencia del Frente Polisario de los intereses argelinos, nos limitaremos únicamente a dejar constancia de estos dos factores, sin profundizar en ellos.
La posición de España en el conflicto del Sáhara quedó marcada por lo que dijo Zapatero en Casablanca en su primera visita a un país extranjero como presidente del Gobierno (Marruecos había sido también dos años antes su primer viaje como secretario general del PSOE), pero sobre todo por lo que no dijo: el presidente del Gobierno omitió toda referencia al Plan Baker, que era todavía el proyecto de Naciones Unidas y la posición que hasta entonces respaldaba España. "Nunca un político español de este rango ha sido tan neutro respecto a esta cuestión (el Sáhara) como lo ha sido el líder de los socialistas", publicó entonces el diario marroquí Libération.
Zapatero apostaba claramente por una política hacia el Sáhara mucho más cercana a la de Francia y, probablemente, sacrificada al objetivo prioritario de restablecer un nuevo clima de buena vecindad con Marruecos después de años de discrepancias durante el Gobierno de José María Aznar.
El Gobierno intentó compensar esa política con algunos gestos significativos hacia los independentistas saharauis. El 26 de noviembre de 2004, Zapatero recibía a Mohamed Abdelaziz y se convertía en el primer jefe del Gobierno en entrevistarse con un secretario general del Frente Polisario. Sin embargo, la entrevista, que no produjo resultados, estuvo a punto de frustrarse porque Zapatero decidió recibir a Abdelaziz, que también es presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD, reconocida por la Organización para la Unidad Africana y por 80 países del mundo), en la sede del PSOE y sólo en su calidad de líder de una organización política. Varios miembros de la dirección del Frente Polisario consideraron un insulto el hecho de que su líder no fuese recibido en el palacio de la Moncloa y le recomendaron no asistir. Abdelaziz ya no fue recibido por Zapatero en su posterior visita a España, ocho meses después.
Otras actuaciones sin precedentes fueron los tres viajes que el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, hizo a los campamentos del Frente Polisario en Tinduf a partir de finales de la primavera de 2004. Ninguno de los viajes produjo resultados. En ellos, según fuentes de ambos lados, el emisario español trató de explicar a los saharauis que la voluntad de España era la de buscar una solución negociada satisfactoria para ambas partes, pero no llegó a presentar una propuesta concreta de mediación. Los dirigentes saharauis pidieron a su interlocutor que España se involucrara en la defensa del Plan Baker como fórmula amparada por la ONU para la búsqueda de una solución o que, en su defecto, mantuviera silencio. La diplomacia española anota la liberación de 100 prisioneros saharauis en junio de 2004 como uno de los resultados de esas gestiones.
Los esfuerzos españoles prácticamente concluyeron ahí. En todo ese tiempo, las visitas de ministros españoles a Marruecos fueron casi constantes y el Gobierno español ha ido acentuando una posición más cercana a Marruecos, que culminó en noviembre pasado con la invitación de Rodríguez Zapatero a los actos del 50º aniversario de la independencia marroquí. Los independentistas saharauis empiezan a ver España como una causa perdida.
"Estamos llegando a la conclusión", dice Mohamed Bujari, representante del Frente Polisario en la ONU, "de que España no puede jugar el papel que nosotros quisiéramos que jugase. La convicción que nosotros tenemos es la de que España ha decidido jugar la carta marroquí. Hemos comprendido que tenemos que intentar entendernos con franceses y norteamericanos porque hemos llegado al límite: España no va a hacer nada".
El Polisario advierte de que, con esta política, España va a quedar excluida de la solución a la que finalmente se llegue en el Sáhara y, de esa manera, excluida también de participar en la explotación de los recursos naturales, entre ellos petróleo, que se calcula que existen en aquel territorio. Los dirigentes de la RASD dicen haber firmado ya contratos de intenciones con ocho compañías petroleras para la explotación de sus recursos cuando gocen de autonomía política para hacerlo, y aseguran que les gustaría llegar a acuerdos similares con Repsol.
La Embajada marroquí en Madrid cree, por su lado, que la llegada de Zapatero al Gobierno dio un nuevo impulso a la negociación sobre el Sáhara, puso sobre la mesa "un planteamiento distinto al de Baker", según palabras del embajador Azziman, aunque estima necesario una mayor presión de Madrid sobre Argelia, donde, a juicio de Marruecos, está el corazón del problema.
Para la política española, mientras tanto, todo parece estar sujeto a una prioridad: la estabilidad de Marruecos. Por eso los diplomáticos españoles hacen esfuerzos, tanto en Rabat como en Madrid, para observar progresos del régimen marroquí en materia de democratización y de derechos humanos, convencidos aparentemente de que cuando se juzgue la acción exterior del actual Gobierno español el veredicto dependerá en gran parte de cómo evolucionen los acontecimientos en Marruecos. El problema es que la respuesta que encuentra en Marruecos no es, frecuentemente, la esperada.

domingo, enero 08, 2006

El Congreso planta cara a Busch












LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO
Un informe niega al presidente poder para autorizar el espionaje telefónico de los ciudadanos

YOLANDA MONGE - Washington
EL PAÍS - Internacional - 08-01-2006

Un total de 44 páginas de un informe del Congreso de Estados Unidos concluyen que George W. Bush no puede esgrimir que posee "amplios poderes presidenciales" para autorizar el espionaje telefónico de sus ciudadanos. En 44 páginas, el Congreso asegura que la Administración Bush ha entrado en colisión con las leyes existentes y que sus argumentos legales son muy débiles a la hora de justificar el espionaje destapado por el diario The New York Times a principios de diciembre del año pasado.El informe del Servicio de Investigación del Congreso rebate, según revelaba ayer el periódico The Washington Post, la afirmación central hecha en pasados días por el fiscal general, Alberto Gonzales, y por el mismo Bush sobre la autoridad presidencial que esgrimen para ordenar interceptar de forma secreta llamadas de teléfono y correos electrónicos de personas que residen en EE UU con el extranjero. Legisladores demócratas y defensores de las libertades civiles reiteraban ayer su petición de una investigación a fondo y poner fin de inmediato al programa de espionaje electrónico.
Libertades civiles frente a seguridad nacional en tiempos de terrorismo. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente de EE UU inició una política que parece desequilibrar la anterior ecuación. Al dotar al país con la controvertida Ley Patriótica, Bush puso en peligro "la libertad de todos los estadounidenses", según Caroline Fredrickson, directora de la oficina legal de la Unión de Libertades Civiles (ACLU, en sus siglas en inglés), en Washington. La ley se aprobó hace ya más de cuatro años -seis semanas después del 11-S- como un refuerzo de los poderes de la policía en la investigación y vigilancia de supuestos terroristas y para mejorar la coordinación de las distintas agencias y aparatos de seguridad.
Sus dos apartados más controvertidos son la sección 206 y la 215. La primera permite que la policía pueda obtener permisos judiciales para intervenir conversaciones telefónicas o mensajes de correo electrónico. La segunda autoriza el acceso a datos privados, como historiales médicos, transacciones financieras o información sobre préstamos de libros en bibliotecas públicas.
La Ley Patriótica expiraba el pasado 31 de diciembre y, pese a que la Casa Blanca hizo todo lo posible para lograr su extensión, el Senado estadounidense rechazó renovar la legislación antiterrorista por considerar que algunos de sus artículos violan los derechos de los estadounidenses. Sólo prorrogó su vigencia hasta el próximo 3 de febrero.
La decisión constituyó una nueva derrota en el Congreso para el presidente a pocos días de acabar el año y era la segunda, después de que Bush se viera forzado sólo dos días antes a aceptar una enmienda contra la tortura votada por las mayorías republicanas en el Congreso.
Sea como sea, Bush parece decidido a lograr que se convierta en permanente una ley que ha permitido desbaratar algunas células terroristas en EE UU. Y sus primeras declaraciones nada más comenzar el año 2006 fueron en este sentido. "La amenaza terrorista sigue latente. Necesitamos aprobar esta legislación clave para América".
Desde las filas demócratas se considera, y se consideraba, que debe de haber un equilibrio entre la seguridad nacional y la protección de los derechos civiles de los estadounidenses. Bajo el nombre de Patriot se recogen las siglas en inglés de su largo título, cuya traducción es Proporcionar las Herramientas Adecuadas Necesarias para Interceptar y Obstruir el Terrorismo. La ley actualiza lo aprobado 27 años antes en materia de interceptación de comunicaciones electrónicas. El próximo 3 de febrero volverá al Congreso de Estados Unidos la pelea entre sus defensores y quienes consideran que vulnera libertades básicas.
Existía otra batalla en EE UU que ya se ha dado por cerrada, al menos en el Congreso: la enmienda McCain contra la tortura. Tras la amenaza de ser vetada por el propio presidente, una enmienda contra la tortura votada por las mayorías republicanas en el Congreso estadounidense vio finalmente la luz antes de acabar el año.
Bush se vio forzado a aceptar la enmienda contra el trato "cruel, inhumano o degradante" a sospechosos de terrorismo extranjeros. En un abierto desafío a la Casa Blanca, la iniciativa del senador republicano John McCain, veterano del tristemente famoso Hanoi Hilton, centro de detención de prisioneros estadounidenses en el entonces Vietnam del Norte, fue aprobada por el Congreso. Bush amenazó con vetarla si no se contemplaba un requerimiento del vicepresidente, Dick Cheney, quien deseaba que la enmienda excluyera a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Argumentaba que la agencia necesita poderes especiales para llevar adelante su lucha contra el terrorismo. No le quedaba mucha opción a Bush más que aceptar la enmienda si no quería aparecer como un jefe de Estado que defendía la tortura.
Para las organizaciones de defensa de los derechos humanos, cualquier forma de tortura es inaceptable. En opinión de Amnistía Internacional, también lo es "el coste personal de las medidas antiterroristas que se están aplicando en nombre de la seguridad y la libertad" en países como Estados Unidos.
En la "guerra contra el terror" emprendida por el Gobierno de Estados Unidos, existen innumerables individuos que han sido recluidos "en secreto", en "régimen de incomunicación", y sometidos a "tortura y malos tratos a manos de agentes estadounidenses", asegura Amnistía. Guantánamo, Abu Ghraib, Bagram, los vuelos secretos de la CIA: ¿Medidas para proteger a los estadounidenses del terrorismo?

sábado, enero 07, 2006

Condenado por secuestrar a sus hijas en nombre del Islam


Condenado un marroquí en Francia por secuestrar durante años a sus hijas en nombre del islam Las cuatro niñas tenían prohibido estudiar y salir a la calle a jugar

ELPAIS.es / EFE - Madrid / París - 06-01-2006

Un hombre de nacionalidad marroquí ha sido condenado en Francia a diez meses de cárcel por mantener encerradas a su mujer y a sus cuatro hijas alegando motivos religiosos. Las niñas, que no podían ir a la escuela, han pedido una cosa tras ser liberadas: correr por el parque. El hombre tenía a sus hijas, de edades comprendidas entre los 4 y los 14 años, tenía a su familia recluida en su casa, sin poder ir a la escuela ni tener contactos con terceras personas, todo ello en nombre de su religión musulmana.El Tribunal Correccional de Valence, en el sureste de Francia, le ha declarado culpable no por haber mantenido retenidas durante años a sus hijas, sino por haberles impedido ir al colegio. El juzgado también le ha retirado de forma definitiva los derechos parentales a este hombre de 45 años, que no ha acudido a la lectura de la sentencia, como tampoco asistió al juicio desde que vio que tanto la juez, como la fiscal y la secretaria judicial eran mujeres.
Quería "una educación decente"
Las cuatro hijas, nacidas todas en Francia y que tienen ahora 4, 10, 13 y 14 años, han vivido toda su infancia sin apenas salir del piso familiar del barrio popular de la Monnaie de la localidad de Romans-sur-Isere, al sureste. No pudieron ir nunca al colegio, no aprendieron francés -sólo hablaban en árabe- no tuvieron juguetes, ni pudieron leer libros aparte de manuales religiosos y sólo salían a los bajos de su edificio y siempre acompañadas.
Fue una de las niñas quien el verano pasado telefoneó al servicio de atención al menor después de que un asistente social le pasase el teléfono en una de sus escasas salidas del apartamento familiar hasta el portal del edificio de viviendas sociales en el que vivían. El padre, un marroquí en paro, ha justificado su actitud porque no quería que fuesen sin velo al colegio y porque, a su juicio, nadie más que él les podía darles una "educación decente". El caso es que fue su madre quien les enseñó a leer utilizando los únicos libros que tenía en la casa: el Corán y unos manuales religiosos.
Ahora, la mujer vive en otra ciudad y las hijas en un centro de acogida. Lo primero que pidieron al llegar al centro fue correr por el parque próximo. Algo que también les había prohibido durante años su padre, quien no les inscribió en el colegio pero sí percibía los subsidios por familia numerosa, incluidas las ayudas escolares. Una asociación de defensa de víctimas que se presentó en el proceso como acusación particular se ha falicitado de la sentencia porque con ella las niñas van a poder empezar una nueva vida, a escolarizarse y a hacer vida social.

jueves, enero 05, 2006

BALANCE ANUAL DE REPORTEROS SIN FRONTERAS


Al menos 63 periodistas murieron en el mundo durante el año 2005 en el ejercicio de su profesión

En Irak han muerto ya más periodistas que en 20 años en Vietnam


EL MUNDO 05/01/2006

CHARO MARCOS
MADRID.- Reporteros sin Fronteras (RSF) no ha podido poner el contador a cero. 2006 comienza con 126 periodistas y 70 'ciberdisidentes' encarcelados en todo el mundo. Aunque los datos más escalofriantes llegan al hacer balance del año que acaba de terminar. En 2005 fueron asesinados al menos 63 periodistas, diez más que el año anterior. Se trata, según la organización en defensa de los periodistas, de la cifra más alta desde 1995.
Los datos difundidos por RSF revelan que en 2005 murieron 63 periodistas y cinco colaboradores de medios de comunicación "en el ejercicio de sus funciones o por manifestar sus opiniones". Es la cifra más elevada desde 1995, cuando murieron 64 reporteros, 22 de ellos en Argelia.
Además de los fallecidos, RSF denuncia que al menos 807 periodistas fueron detenidos el pasado año, 1.308 fueron agredidos o amenazados y 1.006 medios de comunicación fueron censurados. Esta última es la cifra que más crece con respecto al año anterior -un 60%-, cuando 'sólo' 622 medios fueron acallados.
Por tercer año consecutivo, Irak es el lugar más peligroso para los periodistas. El balance anual de RSF señala que en 2005 murieron allí 24 periodistas y cinco colaboradores, grupo en el que se incluyen productores, chóferes, traductores, técnicos o agentes de seguridad.
En total, señala el estudio, 76 periodistas y colaboradores de prensa han muerto en Irak desde que comenzara la guerra, en marzo de 2003. "Más que durante la guerra de Vietnam, entre 1955 y 1975", apunta el informe. Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí son la primera causa de mortalidad entre los profesionales de la información.
Sin embargo, RSF responsabiliza al Ejército estadounidense de la muerte de tres periodistas y colaboradores de prensa, entre ellos, el realizador iraquí Wael Al Bacri, de 30 años, muerto el 28 de junio.
En cuanto a los periodistas encarcelados, China cuenta con el dudoso honor de ser el país que más reporteros mantiene encerrados, un total de 32. Le sigue Cuba, la segunda cárcel del mundo para los informadores desde la oleada de represión de la primavera de 2003. Un total de 20 de los 27 detenidos entonces sigue cumpliendo condenas de entre 14 y 27 años.

miércoles, enero 04, 2006

LA MAYORÍA EN HONDURAS Y GUATEMALA


Más de 800 menores fueron asesinados en Centroamérica durante el año 2005
EL MUNDO (Madrid), 04/01/2006

EFE
GUATEMALA.- Al menos 808 niños fueron asesinados en Centroamérica durante el año pasado, la mayoría en Honduras y Guatemala, según los datos que ha ofrecido la organización no gubernamental Casa Alianza. Las estadísticas de la ONG responden a un estudio comparativo hecho a lo largo del año en las oficinas de los organismos de Justicia responsables del control de los índices de violencia.
En Honduras, según el estudio realizado por esta entidad que vela por los derechos de los niños, se cometieron en 2005 un total de 379 asesinatos, un incremento "significativo" con relación al año anterior, cuando se registraron 163 casos.
El informe señala que "sólo en la ciudad capital de Guatemala se registraron 334 casos", cifra superior a los 284 que se conocieron el año anterior.
La mayoría de las víctimas en Guatemala (el 89%) fueron asesinadas a tiros en diferentes hechos de violencia. Entre éstos, precisa el documento, destaca el de cinco niños menores de un año que fueron "muertos con saña" por sus agresores.
Por otra parte, en Nicaragua, Casa Alianza ha contabilizado un total de 95 asesinatos de menores de edad, 68 casos menos de los 163 registrados en 2004. El informe no incluye casos de Costa Rica ni de El Salvador, debido a que la organización no tiene oficinas en esos países.
Casa Alianza ha denunciado que "la mayoría de los asesinatos de niños y niñas ocurridos en Centroamérica permanecen en la impunidad".

Bolivia se une a Venezuela y Cuba


Evo Morales se incorpora a la alianza "antiimperialista" de Chávez y Castro
El presidente venezolano anuncia que suministrará dinero y combustible a Bolivia

CLODOVALDO HERNÁNDEZ - Caracas
EL PAÍS - Internacional - 04-01-2006

"Ha llegado un tiempo nuevo, el tiempo de los pueblos latinoamericanos", dijo el presidente electo de Bolivia, Evo Morales, momentos después de llegar a Caracas para reunirse con el presidente venezolano, Hugo Chávez y sumarse a la "lucha antiimperialista" de Venezuela y Cuba. El encuentro fue fructífero: Chávez anunció que donará a Bolivia 27 millones de euros para obras sociales y que suministrará todo el combustible que consume el país andino. Morales proseguirá hoy viaje a España, en una gira que arrancó con una visita relámpago a La Habana. Morales llegó al aeropuerto internacional Simón Bolívar procedente de La Paz en una aeronave de Cubana de Aviación. Chávez lo recibió personalmente ante la escalerilla y encabezó la ceremonia de presentación de su tren ministerial y un pase de revista a una parada militar, honores habitualmente reservados a los jefes de Estado en funciones. Antes de comenzar los actos, Chávez subió al avión y estuvo conversando en privado con Morales unos diez minutos.En un breve contacto con la prensa, el futuro presidente boliviano aseguró que, con su elección, "Bolivia se suma a la lucha antiliberal y antiimperialista de los pueblos latinoamericanos".
Posteriormente, Chávez y Morales firmaron la llamada Declaración de Venezuela, que proyecta una intensa cooperación bilateral. De entrada, está listo un acuerdo para intercambiar 150.000 barriles mensuales de combustible diesel por productos agrícolas, un negocio que implica unos 130 millones de euros al año. Chávez también anunció una donación para programas educativos y de salud por un monto de unos 27 millones de euros. Además Venezuela expresa su disposición a apoyar a Bolivia para que mejore su explotación energética y convoque una Asamblea Constituyente que permita "refundar la república", a semejanza de lo realizado por Chávez, que convocó a una constituyente el primer día de su mandato, el 2 de febrero de 1999.
Bolivia posee, después de Venezuela, la segunda mayor reserva gasífera del subcontinente. Morales ha expresado su determinación de nacionalizar la producción y el comercio del gas, lo que ha generado incertidumbre entre las empresas petroleras con inversiones en Bolivia.
El acto de clausura de la breve visita, de ocho hora de duración, se celebró en el palacio de Miraflores y tuvo un invitado sorpresa: el candidato presidencial peruano Ollanta Humala, ex golpista que recientemente ha pasado a encabezar los sondeos de intención de voto para las elecciones de este año.
"Quijotadas" juveniles
Chávez presentó públicamente al militar peruano y calificó su intentó de alzamiento de 2000 como "una quijotada" de la "juventud militar peruana". Interrogado sobre las expectativas de triunfo de Humala, Morales destacó la importancia de "la unidad de los movimientos sociales" para que las "tendencias revolucionarias" avancen en la región.
Previamente al encuentro de ambos dirigentes, Chávez explicó que había leído el programa de 10 puntos que tiene previsto aplicar Morales y consideraba que hay posibilidades de que Venezuela coopere en cada uno de ellos. Por ello, al presentarle a sus ministros, Chávez les dio instrucciones de mantenerse en contacto con quienes serán sus homólogos bolivianos. "Espero que, modestamente, podamos ayudar a Bolivia en su lucha por recuperar la dignidad", dijo.
A lo largo de la crisis política boliviana y en especial durante la campaña electoral, las visitas de Morales a Caracas provocaron gran malestar en el Gobierno y en el resto de los partidos bolivianos, que acusaron a Chávez de injerencia en los asuntos internos y de financiar al entonces diputado y dirigente cocalero. A pesar de sus proclamas "antiimperialistas", Morales dijo que espera tener buenas relaciones con EE UU, y que eso dependerá de si ese país entiende que a él le corresponde "defender los intereses de su pueblo". [Simultáneamente, Sean McCormack, portavoz del Departamento de Estado, dijo que Washington estaba "deseoso de trabajar con el Gobierno boliviano" en la agenda de "buen gobierno, transparencia, lucha anticorrupción y promoción del libre comercio", informa Europa Press].
Morales y Chávez visitaron el Panteón Nacional, donde colocaron una ofrenda floral ante la tumba del Libertador Simón Bolívar. Además, el presidente electo boliviano lo hizo ante el lugar donde, simbólicamente, reposan los restos de Guacaipuro, un cacique indígena que prefirió inmolarse antes que entregarse a los conquistadores españoles.